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Las canciones tristes cada vez gustan más

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La música es un arte sonoro compuesto por una coherencia de palabras que son armonizadas en base a una melodía rítmica. Esto representa para muchos una ventana hacia la libertad, un mundo lleno de complejos y diversas formas de tranquilidad, siendo para otros un mar en el que pueden sumergir sus penas.

El poder de las canciones tristes

Como quiera que sea la música es una compleja y muy sutil forma de deleitarnos moviendo cada fibra de nuestros sentimientos y emociones que hasta llega a erizarnos la piel.

De hecho, es una de las maneras más comunes en las que casi todos los seres humanos nos sentimos seguros en cualquier circunstancia por la que estemos atravesando.

Bastan palabras vinculados a nuestra realidad o imaginación para generar una conexión con una melodía sonora.

Lo que muchos no saben es que esto se da por situaciones neuronales que nos estimula y nos hace sentir efectos placenteros, ansiedad, tristeza, felicidad, y muchos otros sentimientos más.

alex ubago

Se cree que por medio de los efectos sonoros nuestro cerebro libera la hormona llamada dopamina que estimula a nuestro sistema límbico, por lo tanto puede inyectarnos una intensa satisfacción tal como lo hace las adicciones, comidas o incluso el sexo.

Aparentemente las categorías que más han gustado según los estudios que se han llevado a cabo son la ira y la tristeza.

Quizás es extraño pensar que a muchos nos agrada escuchar las músicas melancólicas y que irónicamente, regulan nuestros sentidos hasta llegar a tener una sensación de alivio y otras emociones positivas con éste tipo de género.

Tomamos estas canciones que comúnmente son “tristes”, como un efecto tranquilizante para nuestras almas, pues las canciones tristes suelen conectarnos con situaciones que quizás no hemos vivido en la realidad y que percibimos como si  fueran nuestras y que nos conectan con momentos particulares almacenados como experiencias.

En su mayoría, a muchos les gusta ocultarse bajo máscaras en donde creen sentirse seguros y la música parece aportar ese escondite. Las canciones tristes representan un refugio en donde se permite recorrer nuestro pasado sin ser vistos, rompernos como vasos frágiles y regresar pasando desapercibidos a nuestro mundo real.

Desde que estamos en el proceso de gestación tenemos contacto con la música, y desde entonces convivimos con ella. Como muchos sabemos más que por la teoría ha sido por la práctica, por lo que la música es un arte capaz de afectar nuestro estado de ánimo.

Para la industria musical es una oportunidad certera para generar contenidos musicales y hacer de estos géneros una fortuna. No se trata de las músicas que te gusten escuchar más que otras, igualmente es el desarrollo en respuestas cognitivas de nuestro sistema cerebral en donde se ve en juego nuestras propias emociones.

Estudios revelan que los seres humanos recurrimos a la música triste como una forma para liberar emociones y lo usamos como una clase de mecanismo defensivo para salvaguardarnos a nosotros mismos. Con la música triste podemos sentir una conexión con nuestras vivencias y experiencias con la cual nos creemos seriamente estar identificados, por lo tanto, nos sumergimos en un dolor interno.

Muchos de los artistas que han tenido éxito en los últimos tiempos han sido cantantes como Adele, Reik y Camila, entre otros.

Sus composiciones nos adentran por un mundo lleno de decepciones amorosas y rupturas que nos impregnan de una aguda soledad y tristeza mientras las escuchamos. Sin embargo y en los últimos tiempos artistas como estos son los más escuchados en todo el mundo.

Si bien la música puede concebir en nosotros una profunda tristeza, este mecanismo puede ser usado con facilidad para amenizar nuestros sentimientos y llevarnos a sensaciones positivas, de alivio y tranquilidad.

La música como liberación y equilibrio de la salud

La música es un canal en el que podemos liberarnos y en el que conseguimos un equilibrio o alteración en nuestras diversas emociones.

Antes se pensaba que las canciones tristes eran una conducción a un mundo caótico y gris, pero no. Las investigaciones realizadas por parte del neurocientífico Jacob Jolij, llegaron a la conclusión de que en realidad las canciones melancólicas o “tristes” causaban a los seres humanos una sensación placentera, en el que podíamos ser capaces de dividir nuestras emociones como la tristeza y el miedo o transformar ese sentimiento en alegría.

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Lo cierto es que esto puede representar un daño significativo en nuestro ánimo.

La música nos acompaña desde la prehistoria, se dice que es uno de los fenómenos más antiguos de la historia del ser humano y que ha sido una de las que ha permanecido viva. Desde el nacimiento de la comunicación, la música ha sido una de las formas más expresivas, con una antigüedad de ocho millones de años.

La creación de la música es considerada como una de las formas más arcaicas para estimular el movimiento corporal unísono, capaz de transformar nuestro ánimo, aumentando nuestra capacidad cerebral y teniendo la capacidad de mejorar nuestra salud como una terapia curativa.

Incluso se la atribuye una mejora de nuestras habilidades y destrezas porque es capaz de ayudarnos a desarrollar nuestra práctica lingüística, entre otras.

La música en la tercera edad

Algunas patologías como el autismo, Alzheimer, Parkinson y otras deficiencias neuronales desarrollan prácticas médicas mediante terapias para los pacientes afectados con estas condiciones para la mejora de la salud. Alguien que haya tocado la guitarra toda la vida aún que pierda capacidades seguramente siga sabiendo tocar la guitarra.

De hecho y a través de estos efectos terapéuticos se han presentado grandes aportes para la ciencia medicinal disminuyendo las deficiencias en el sistema cerebral.

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